Debido al agravamiento de la tuberculosis de Okita, Hijikata le ordena quedarse atrás para recuperarse. Mientras el grupo avanza, la tensión crece: Nagakura cuestiona las decisiones de Kondou y Saito duda de sus probabilidades de victoria. Al enterarse de que el enemigo ya tomó el castillo de Koufu, Kondou se niega a retirarse, obligando a Hijikata a partir en busca de refuerzos tras hacerle prometer a Chizuru que se mantendrá a salvo y protegerá a Kondou.
Poco después, la batalla comienza y Kondou, devastado por las pérdidas humanas, decide rendirse. Paralelamente, Nagakura y Harada se enfrentan a un extraño grupo de Rasetsu, revelándose en el proceso que Koudou, el padre de Chizuru, es el creador de estos seres.