Takashi y un grupo de supervivientes llegan hasta una remota isla tropical que aparentemente se encuentra libre de muertos vivientes. Mientras las chicas se divierten en la playa y Kôta emplea métodos poco ortodoxos para pescar algo para la cena, Takashi emprende la búsqueda de algunos matojos para encender el fuego. Pero la hojarasca resulta ser de hojas de hortensia, cuyo humo provoca que todos comiencen a tener extrañas alucinaciones subidas de tono que dan pie a un sinfín de situaciones tan cómicas como reveladoras.