El pequeño pueblo de Midsomer Cicely, que lleva el nombre de la famosa mártir del siglo XVI y celebra cada año su fiesta local, es escenario de repetidos asesinatos. Zoe Dyer, arqueóloga, aparece muerta cuando quizá acababa de descubrir la «verdadera» tumba de Cicely. Las excavaciones, que dirigía junto a su marido Alex, no contaban con el apoyo unánime de la comunidad, ya que, según las creencias locales, los restos de la santa se encontraban en la iglesia y habían sido descubiertos por el pastor Peter Corby. La leyenda contaba que había un tesoro enterrado. Sin embargo, su hermano, Christopher Corby, historiador y escéptico, había solicitado las excavaciones con fines de investigación científica. Es entonces cuando Alex Dyer aparece muerto a su vez.