Koto visita el laboratorio de Shouko y le permite analizar su martillo mientras se encuentra con Kurama, quien recuerda su infancia. Mientras tanto, Shouko se asusta cuando pierde un controlador de mano para su robot gigante. Sus hombres persiguen a uno llevado por un cuervo, solo para descubrir que no es suyo. Más tarde logra encontrarlo en un restaurante, gracias a que su asistente, Yashimi, le pone en secreto un rastreador GPS.