Franck ha sufrido un infarto y Camille y Martin se encuentran con la inesperada custodia de los hijos de Camille y de su nueva mascota, una serpiente llamada Kylian. Con una nueva situación familiar que dista mucho de ser estable, y unos hijos que suelen mostrarse hostiles ante la llegada de un bebé, Camille empieza a tener dudas sobre su futura maternidad. Martin, por su parte, se niega a sacrificar su felicidad por el bien de sus hijos o de sus ex. Ambos no tardan en darse cuenta de que el nacimiento de su nuevo bebé podría poner en peligro el equilibrio de su familia. Pero es cuando están a punto de perder al bebé cuando se dan cuenta de que realmente lo quieren.