Por fin, los padres de Miki y Yuu pueden casarse. Miki se pone triste al ver que todo es oficial y no va a cenar con ellos. Yuu la sigue y la invita a comer y le hace darse cuenta de que nada ha cambiado y todo sigue igual. En el instituto, Yuu se entera del apellido de Satoshi y decide ir a su casa.