Cuando se descubre la desaparición de Goodha, algo va mal. Barak se alarma por la lentitud de la investigación y trata de acelerarla, pero Shardlake se niega a comprometer la verdad. El descubrimiento del arma homicida lleva a Shardlake a hacer drenar el estanque del monasterio para descubrir otro secreto. Mientras Barak y Alice confiesan lo que sienten el uno por el otro, Shardlake viaja a Londres en busca del origen del arma homicida, donde le aguarda una desagradable sorpresa.