Mientras cumple su servicio a la comunidad ordenado por el juez, Homero se hace amigo de su supervisor, el Jefe Gorgory, tras ofrecerle uno de sus sándwiches. Emocionado por su amabilidad, Gorgory asigna al resto de reclusos tareas desagradables, pero permite que Homero se una a él en la mesa de picnic. Su amistad continúa creciendo, pero cuando el Jefe resulta herido durante un torpe atraco al banco, Homero no aparece cuando Gorgory más le necesita.