El Saratoga sufre un ataque Chig muy fuerte y cuando finaliza las fuerzas humanas logran hacerse con una de la naves que el coronel T.C. McQueen logra salvar de la destrucción para su estudio. Lo único que saben es que su casco está impregnado con grafito, titanio, trihidrato de aluminio y monitelo. El 58 ha de intentar entrar en la nave gracias a un habitáculo entre las dos estructuras de popa, allí los biosensores han detectado algo pero no está claro de que se trata.
Dentro de la nave localizan a varios Chig, alguno de ellos vivo, de los que se tienen que deshacer. Pero hacen un descubrimiento importante dado que se enteran que el aire les afectan.
Aunque en principio quieren utilizar la nave para deshacerla y estudiarla, McQueen propone convertirla en un caballo de troya y atacar al enemigo en una misión casi suicida. Esto ayudaría a levantar la moral de unas tropas que necesitan ser estimuladas ya que la mayoría de ellos son jóvenes que luchan por su planeta creen que se está perdiendo la guerra. Sin la esperanza McQueen está convencido de que no se puede ganar.