Mientras el Voyager flota sobre Norteamérica con sus armas y teletransportadores inoperativos, Tuvok y Paris se pierden en Los ängels, donde piden ayuda al joven astrónomo Rain Robinson, y mediante radioteléfono se ponen en contacto con el Voyager. Entretanto, Henry Starling, el dueño de una empresa informática, consigue acceder al ordenador de a bordo y robar el holoprograma del doctor, para modificarlo con la tecnología del siglo 29...