En una redada en una reunión con un representante extranjero sospechosa de corrupción y actividades delictivas, Daisuke Aramaki, de Seguridad Pública, se encuentra con una misteriosa cyborg, quien se presenta como Motoko Kusanagi y le propone al ministro de Asuntos Internos crear una nueva unidad de fuerzas especiales. Aramaki le pide a Kusanagi que investigue algo.