Héctor Uría llega hasta Fausto Armendáriz, el dueño de la contrata encargada de los trabajos de limpieza en el interior de La Zona y principal artífice del entramado de intereses establecidos alrededor del accidente nuclear. Para llevarlo ante la justicia Héctor está detrás de un testigo que podría incriminarle y resolver el caso. Sin embargo, su éxito se ve empañado por las consecuencias de las muertes del camping y su poca ortodoxa actuación en el club de alterne. Paralelamente, Julia llega hasta las raíces de la negligencia en el control de la radioactividad y acaba de desentramar el cúmulo de connivencias que hay alrededor de los recurrentes escapes radioactivos que se siguen produciendo en la central nuclear, parece claro que la central es un monstruo que aún no está domado del todo.
Ya se suele decir: lo bueno, si breve, dos veces bueno. Y es que, si bien Apagón es una serie a la que vale la pena darle una oportunidad, se ve en un suspiro. Por eso, esta semana te recomendamos tres series distópicas que podrás ver si te gustó Apagón y tienes ganas de más.
Estación Once es a HBO lo que Apagón es a Movistar+. Y es que Estación Once nos muestra un mundo distópico en el que una variante de la gripe porcina ha arrasado con la sociedad. La civilización tal y como la conocemos ya no existe: solo quedan asentamientos hostiles que defienden su territorio y los escasos recursos que les quedan.
Veinte años después del colapso social, la Sinfonía Viajera, un grupo de actores y músicos de la región de los Grandes Lagos, en Estados Unidos, deciden hacer una “gira” para tratar de reencontrar el espíritu de humanidad y solidaridad con el que la pandemia parece haber acabado. A pesar de sus buenas intenciones, la compañía ambulante tendrá que enfrentarse a la hostilidad de los miembros de los asentamientos y a la predicción de un misterioso profeta.