Geli Kreiser ha muerto. Estrangulada, según informa el nuevo forense, el Dr. Phillipp Hartmann, a los dos investigadores Sophia Strasser y Jerry Paulsen. Beissl está muy contento de salir de casa, porque su mujer, con la ayuda de sus hijas, está buscando un nuevo vestido tradicional. No es lo ideal para Beissl, que además tiene que interrogar a un viejo amigo. Matthias Haller es la pareja y socio comercial de la asesinada, que era más temida que apreciada en el pueblo. Había inundado al vecino Sammy Zweigelt y su negocio con denuncias que le habían acarreado cuantiosas multas. Incluso Johannes, el hijo de Geli, admite que tenía una relación difícil con su madre, sobre todo porque quería abrir con su amigo Niklas Ischinger, justo enfrente, un negocio que competía con la tienda de trajes tradicionales que había montado su madre. Cuando su coartada se desmorona y los comisarios lo pillan manipulando la caja fuerte de su madre para deshacerse del testamento, Johannes se ve en apuros.