Conocida por su humor negro e irreverente, la serie gira en torno a las aventuras de Peter Griffin y su disfuncional familia. Peter trabaja en una fábrica de juguetes; es irresponsable y juerguista. Lois es ama de casa y profesora de piano. Tienen tres hijos: Chris, un muchacho algo lento que lleva un artista en su interior; Megan, una adolescente con problemas de integración en la escuela; y Stewie, un bebé diabólico que sueña con conquistar el mundo. También vive con ellos Brian, un perro sumamente inteligente que se comporta como un humano.
La cuenta atrás ya ha empezado: la temporada 38 de Los Simpson se estrena el 27 de septiembre de 2026, dentro de apenas 13 días, y Springfield vuelve a abrir sus puertas con una combinación muy reconocible de comedia absurda, crítica social y desastre doméstico marca Simpson. Después de 37 temporadas y 875 episodios, la serie creada alrededor de Homer, Marge, Bart, Lisa y Maggie sigue siendo una de las citas más identificables de la animación adulta, y su regreso a Disney+ tiene un atractivo muy concreto: no se trata solo de “otra temporada más”, sino de comprobar cómo una institución televisiva se adapta a los temas, ritmos y obsesiones culturales de 2026.
Para quienes se bajaron del tren hace años, no hace falta repasar toda la historia de Los Simpson para volver a entrar. Lo esencial sigue intacto: Homer continúa siendo el epicentro del caos, Marge la brújula emocional de una casa que siempre está a punto de incendiarse, Bart el niño que convierte cualquier norma en un desafío, Lisa la conciencia crítica de Springfield y Maggie la presencia silenciosa que a menudo entiende más que los adultos. Alrededor de ellos sigue orbitando una galería de personajes casi infinita: Mr. Burns, Moe, Flanders, el jefe Wiggum, Krusty, Milhouse, Skinner, el dependiente de la tienda de cómics y muchos más. La serie no exige ponerse al día con cientos de capítulos: basta con recordar que Springfield funciona como un espejo deformante de Estados Unidos, de sus medios, su política, sus modas y sus neurosis.
Lo interesante de la temporada 38 es que sus dos primeros episodios ya adelantan una dirección muy clara: historias familiares reconocibles, pero filtradas por situaciones inesperadas y un punto de extrañeza muy contemporáneo. El episodio 1 arranca con una autora británica de libros infantiles que llega a Springfield para dar una charla en la escuela primaria. Sobre el papel, parece una trama sencilla y escolar, ideal para enfrentar el mundo de la educación, la literatura infantil y la vanidad cultural. Pero hay un detalle decisivo: Homer debe recogerla en el aeropuerto, y a partir de ahí todo sale mal. Es el tipo de premisa que Los Simpson domina desde siempre, porque convierte una tarea cotidiana en una cadena de errores, malentendidos y consecuencias ridículas. También suena a una oportunidad perfecta para reírse de los eventos escolares, de los autores convertidos en celebridades y de la incapacidad de Homer para cumplir incluso la misión más simple.