Ambientada en la ciudad de "Nueva Nueva York" en el año 3000, la serie comienza con Philip J. Fry, un joven repartidor de pizza neoyorquino fracasado y desmotivado que es criogénicamente congelado por accidente la Nochevieja de 1999. Mil años después es descongelado, encontrándose en Nueva Nueva York el 31 de diciembre de 2999. El intento de Fry por escapar de la entonces obligatoria asignación laboral como repartidor termina cuando es contratado en Planet Express, una pequeña compañía de mensajería intergaláctica propiedad de su sobrino lejano, como repartidor. La serie trata sobre las aventuras de Fry y sus colegas cuando viajan por el universo haciendo repartos para Planet Express.
La cuenta atrás ya ha empezado: la temporada 38 de Los Simpson se estrena el 27 de septiembre de 2026, dentro de apenas 13 días, y Springfield vuelve a abrir sus puertas con una combinación muy reconocible de comedia absurda, crítica social y desastre doméstico marca Simpson. Después de 37 temporadas y 875 episodios, la serie creada alrededor de Homer, Marge, Bart, Lisa y Maggie sigue siendo una de las citas más identificables de la animación adulta, y su regreso a Disney+ tiene un atractivo muy concreto: no se trata solo de “otra temporada más”, sino de comprobar cómo una institución televisiva se adapta a los temas, ritmos y obsesiones culturales de 2026.
Para quienes se bajaron del tren hace años, no hace falta repasar toda la historia de Los Simpson para volver a entrar. Lo esencial sigue intacto: Homer continúa siendo el epicentro del caos, Marge la brújula emocional de una casa que siempre está a punto de incendiarse, Bart el niño que convierte cualquier norma en un desafío, Lisa la conciencia crítica de Springfield y Maggie la presencia silenciosa que a menudo entiende más que los adultos. Alrededor de ellos sigue orbitando una galería de personajes casi infinita: Mr. Burns, Moe, Flanders, el jefe Wiggum, Krusty, Milhouse, Skinner, el dependiente de la tienda de cómics y muchos más. La serie no exige ponerse al día con cientos de capítulos: basta con recordar que Springfield funciona como un espejo deformante de Estados Unidos, de sus medios, su política, sus modas y sus neurosis.
Lo interesante de la temporada 38 es que sus dos primeros episodios ya adelantan una dirección muy clara: historias familiares reconocibles, pero filtradas por situaciones inesperadas y un punto de extrañeza muy contemporáneo. El episodio 1 arranca con una autora británica de libros infantiles que llega a Springfield para dar una charla en la escuela primaria. Sobre el papel, parece una trama sencilla y escolar, ideal para enfrentar el mundo de la educación, la literatura infantil y la vanidad cultural. Pero hay un detalle decisivo: Homer debe recogerla en el aeropuerto, y a partir de ahí todo sale mal. Es el tipo de premisa que Los Simpson domina desde siempre, porque convierte una tarea cotidiana en una cadena de errores, malentendidos y consecuencias ridículas. También suena a una oportunidad perfecta para reírse de los eventos escolares, de los autores convertidos en celebridades y de la incapacidad de Homer para cumplir incluso la misión más simple.