En el camino a Babilonia los viajeros se detienen en la ciudad portuaria de Amitio, ubicada al borde del enorme «canal». A ver que el barco tiene programado zarpar al día siguiente, Shun, Emilio y Alicia van de compras a la ciudad. Después de que los tres hayan probado las especialidades locales, a Emilio le roba un joven ladrón.