Con Manu y Tony fuera de la cárcel, el clan Paoli recupera su fuerza y autoridad en Bastia. En París, Agostini es obligado a ceder su club a Sandra que codicia los negocios de la familia Acquaviva y, para ello, se asocia con Sebastien, el hijo mayor. Mientras tanto, la investigación del asesinato de Jean-Michel continua y la cuerda se tensa alrededor de Sandra que teme que haya una fuga entre quienes participaron en la operación.