Cuando una misión científica de rutina fuera de la tierra se cruza con una carcasa mutilada de un Wraith, el equipo sospecha que el Teniente Aiden Ford puede estar involucrado en el tema. La tripulación se divide en equipos para investigar. Teyla y Sheppard tienen un encuentro forzado con Ronon Dex, un sanguinario guerrero que está en carrera desde que sobrevivió a una batalla con el Wraith hace siete años. Cuando Dex les cuenta que Ford está viviendo en el planeta, Teyla y Sheppard ofrecen su ayuda para encontrar a su amigo con la esperanza de rehabilitarlo. Luego de cruzarse con el cada vez más incoherente y maníaco Ford, McKay trata de entrar en razones con él, solo para darse cuenta de lo lejos que ha llegado. Como consecuencia de la adicción que le genera la enzima que le inyectó el Wraith, Ford los estuvo matando brutalmente para conseguir su próxima inyección de solvente. En consecuencia, McKay y el resto de la tripulación deben aceptar contra su voluntad la idea de que quizá no puedan evitar que Ford se convierta en un monstruo horrible.