La identidad del segundo cuerpo se revela como la de la chica desaparecida Celia Morau y la policía comienza a buscar a un asesino en serie, ahondando en el inframundo de París en busca de pistas. Con poco progreso en la captura del culpable, el juez Roban amenaza con entregar el caso a la Brigada de Delitos Graves, pero se produce un avance importante.